| Interesante
es el Viacrucis que se extiende a lo largo de las
calles del pueblo para terminar en una pequeña elevación
al lado de la Ermita de la Virgen de la Soledad, llamada
Las Hiruelas.
Las cruces, todas ellas de características
muy similares, aunque ninguna igual, están montadas
sobre columnas de fustes decorados muy diferentemente.
En la mayoría de lo casos, se trata de columnas de
tipo toscano, muy estilizadas y de simple decoración,
que se limita a la base y el capitel. Las más espectaculares
son las tres correspondientes a la undécima estación,
de las cuales, la central, se apoya en un basamento prismático
con decoraciones geométricas y fustes con adornos de trazo
helicoidal.
Su datación cronológica es dudosa.
Del año 1577 se conserva un cargo en que
se paga al maestro que ha «construido» las cruces del
Calvario. Realmente esta fecha puede estar de acuerdo con el esti
lo prevaleciente en las cruces, ya que se trata de unas obras de
traza renacentista aunque algunos elementos son ya de características
barrocas.
Durante los tres últimos siglos han sido constantemente
reparadas, y en algunos casos cambiadas de lugar y reconstruidas
torpemente.Son obras salidas de manos de artistas locales, que con
la piedra tosca del lugar, supieron dar vida a unas obras sencillas
pero de gran belleza, ya que como dice Miguel Moreno,
constituyen «una especie de bosquecillo de piedras
graciosamente trabajadas que termina, a manera de capiteles, en
los juegos de brazos y cabeceros del símbolo redentor».
Texto: Wifredo Rincón García
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