Es
un hecho creciente la necesidad de recordar, especialmente cosas
que han desaparecido. Nuestro entorno, el rural, ha sufrido una
transformación tan rápida en tan pocos años,
especialmente desde los años 50, que aún no se termina
de asimilar. Cuando no ha acabado de afianzarse un cambio viene
otro. No nos podemos negar a la realidad, al presente, pero tampoco
al pasado, como se pretende a veces, es decir, hay quienes olvidan
las vivencias del pasado, y sin embargo, es la
materia prima de la que estamos hechos.
Diversas son las fechas, a lo largo del año, en las que este
pueblo hacía diferentes celebraciones. Muchas han ido pasando
de boca en boca, de generación en generación ya que
no existen documentos escritos referentes.
En San antón ( el 17 de enero) los
animales no trabajaban ya que era la festividad de San Antón.
No hay que olvidar que la economía
en el pueblo giraba en torno a la agricultura y ganadería,
por lo tanto hay varias tradiciones que giran en este entorno. Nos
referimos por ejemplo a la Bendición de los campos.
Ese día se hacían rogativas con cánticos al
Cristo de la Vega para que la cosecha diera buenos frutos en el
año.
Una de las costumbres más
carnavalescas que se celebraban en los pueblos eras Las Tinieblas.
En Romanillos tenían lugar el Viernes Santo:Mientras cura
y sacristán cantaban el Miserere, en latín, un monaguillo
iba apagando las doce velas colocadas cerca del altar en un tenebrario
de forma triangular y al apagar la última el interior de
la iglesia quedaba completamente a oscura, momento en el que comenzaba
un verdadero estruendo armando todo el ruido posible con carracas,
matracas, palos, zapatos.., etc.
Llamativo es por otra parte el día de Las águedas:
acontecía una especie de Reinado de las
Mozas del pueblo fuera de Santa Agueda.Las mozas dormían
todas en una casa y hacían rosquillas en la noche del Sábado
de Gloria .
En la Semana Santa se hacía un pelele de trapos y paja o
serrín u otro material y se colgaba generalmente en el Sábado
de Gloria de un árbol, mayo, farola, edificio alto...,
para ser vapuleado y quemado al día siguiente. Este muñeco
recibía el nombre de Judas.
Mención aparte merece la Rondalla del pueblo.
Formada por habitantes de Romanillos ,ha sido la animación
de las numerosas fiestas que se han celebrado en la localidad. Por
ello queremos dedicarle una sección en exclusiva.
Las gentes de este pueblo se han preocupado de un modo u
otro por lo suyo, por conservar sus cosas, con más o menos
acierto, pero siempre con buena voluntad y amor.
En esta página queremos recordar, enseñar a los jóvenes,
pero también aprender de ellos, porque la vida misma era
y es un intercambio cruzado en todas las direcciones.
Queremos crear un rincón, entrañable, al ritmo de
la memoria, de la de cada cual.
Si quieres compartir tu experiencia, tu recuerdo, aquí
tienes un espacio para expresarte en confianza, seas de la edad
que seas . A veces son anécdotas personales, otras,
vivencias similares en toda una comunidad, pero nos interesan los
dos: lo individual y lo colectivo.
Puedes visitar esta página en la que se hace referencia a
numerosas costumbres y tradiciones de Romanillos:
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